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Emergencia climática: Experta explica cómo las olas de calor pueden disparar la mortalidad en Chile el próximo verano

Las olas de calor atípicas dejaron de ser una excepción para transformarse en la nueva normalidad climática. Así lo advirtió Laura Gallardo, investigadora del Centro del Clima y la Resiliencia y vicepresidenta de un grupo de trabajo del IPCC de la ONU, en el programa Cambio de Grado, conducido por Lissette Aguilera.

Según la experta, el fenómeno de El Niño amenaza con elevar las temperaturas del Pacífico hasta 4 °C sobre lo normal, anticipando un próximo verano extremo y un incremento crítico de olas de calor desde Talca hasta el Bío Bío.

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¿Por qué se presentan las olas de calor atípicas?

Gallardo explicó que el impacto actual es inédito por su frecuencia e intensidad. En la década de los 80, un día de calor extremo en Santiago rondaba los 31 °C, hoy el termómetro supera con facilidad los 34 °C o 37 °C, con un ambiente sofocante durante todo el día.

Esto responde a una combinación de altas presiones planetarias y factores locales como la isla de calor urbana, generada por el cemento, el asfalto y los motores. “Mientras el sector nororiente de Santiago goza de 9 metros cuadrados de áreas verdes por persona, el sector poniente cuenta con apenas un metro cuadrado. Además, es allí donde se concentran las viviendas con peor aislamiento térmico”, aseguró la experta.

Asimismo, el calor y la radiación solar aceleran la formación de ozono ambiental, un contaminante altamente dañino. Para producirse, requiere óxidos de nitrógeno (provenientes de la combustión de vehículos e industrias) y compuestos orgánicos volátiles como el isopreno, un gas que emiten de forma natural árboles como pinos y eucaliptus, lo que explica los preocupantes picos de ozono detectados en Santiago, pero también en zonas agrícolas como Los Andes o el sur del país.

¿Qué efectos tienen las olas de calor atípicas para la salud?

La interacción entre el calor extremo y el ozono representa una grave amenaza para la salud pública. El ozono es un potente oxidante que irrita los ojos, exacerba el asma y dificulta la respiración. Al interactuar con las altas temperaturas, ambos agentes se potencian y disparan la mortalidad.

A nivel global, se estima que este fenómeno podría causar unas 500.000 muertes adicionales. En Chile, el riesgo se agrava debido a una población envejecida y con altas tasas de enfermedades metabólicas como diabetes e hipertensión. Asimismo, el calor incrementa los partos prematuros y empeora los cuadros cardiovasculares.

¿Cómo evitar los efectos de las olas de calor?

Gallardo urgió a las autoridades locales a tomar decisiones inmediatas, como prevenir incendios forestales, ya que el calor propiciará las condiciones para incendios de rápida propagación, cuyo humo dispara alergias y enfermedades respiratorias.

También invitó a crear refugios climáticos. “Son espacios públicos de barrio diseñados con sombra y humedad fresca para proteger a los vecinos cuyas casas están mal aisladas”.

En tercer lugar, la experta advirtió sobre la necesidad de reforestar con vegetación nativa. “El 86% de los árboles urbanos actuales son exóticos y, bajo estrés hídrico, emiten más isopreno. “Es crucial fortalecer a las especies autóctonas (como boldos o litres), que son más resilientes al calor, pero que con la sequía han llegado a un punto de no retorno”.

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