"Sus impactos se van a amplificar": Advierten que este histórico El Niño podría causar una crisis alimentaria global
- Por Megatiempo
El calor extremo, las sequías, las inundaciones y otros riesgos ambientales se están intensificando como consecuencia de El Niño. Este escenario representa una amenaza latente sobre la producción mundial de alimentos y plantea la catastrófica posibilidad de una crisis alimentaria global.
Este año, el evento meteorológico cíclico se ha convertido en un catalizador de desastres a gran escala. Asociado a variaciones térmicas en el océano Pacífico, el fenómeno se desarrolla ahora en un contexto de calentamiento global sin precedentes que amplifica sus efectos de manera alarmante.
¿Cómo El Niño afecta la producción global de alimentos?
Lo que la ciudadanía percibe como olas de calor extremo o lluvias intensas, para los agricultores se traduce en una menor disponibilidad de agua, cosechas perdidas y escasez de alimento para el ganado.
Tal como lo explica Kaveh Zahedi, representante de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), El Niño provoca alteraciones extremas en el clima mundial, desatando lluvias torrenciales e inundaciones en algunas regiones, mientras genera sequías severas e incendios forestales en otras.



Esta impredecibilidad meteorológica rompe la regularidad de los ciclos agrícolas tradicionales e imposibilita la planificación de la siembra y la cosecha. Así, se pone en grave riesgo la seguridad alimentaria, la sustentabilidad de la agricultura y las fuentes de agua potable, afectando con mayor dureza a las poblaciones más vulnerables.
¿Cuáles serán las zonas más afectadas por El Niño?
El representante de la FAO asegura que es posible identificar dónde aparecerán primero los efectos de El Niño y dónde serán más severos. Para ello, se cruzan los datos recopilados durante más de cuatro décadas sobre episodios históricos con las condiciones meteorológicas actuales, los pronósticos estacionales y los niveles preexistentes de inseguridad alimentaria.
Según estos estudios, entre las zonas con mayor riesgo de sequía agrícola se encuentran el África austral, el Sahel, el Corredor Seco de Centroamérica y partes de Asia meridional y sudoriental. En contraste, en otras latitudes pueden presentarse lluvias intensas e inundaciones, mientras que el calentamiento excepcional del agua afecta directamente a la pesca y a las economías de las comunidades costeras.
Datos históricos demuestran los estragos que puede causar un episodio fuerte de este fenómeno: durante el ciclo 2023-2024, los rendimientos de cereales en Marruecos cayeron un 43 % debido al calor extremo y a la falta de agua. Asimismo, África austral sufrió su peor sequía en más de un siglo, dejando a 61 millones de personas con necesidad de asistencia y a más de ocho millones en situación de inseguridad alimentaria.
Expertos y organismos internacionales advierten que, para contener una catástrofe humanitaria, se requiere con urgencia de cooperación internacional, financiamiento oportuno, tecnologías agrícolas resistentes al clima y sistemas de alerta temprana. "Las políticas públicas coordinadas representan la única vía para resguardar el abastecimiento mundial frente a un fenómeno cuyos impactos, lejos de ceder, se seguirán amplificando".
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