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"Puede producir más con menos agua": Expertos estudian el potencial alimentario de las tunas frente al cambio climático

La tuna es uno de los productos más versátiles de la naturaleza, ya que aporta frutas, hortalizas, forraje, fibras, mucílagos y derivados agroindustriales. No obstante, su verdadero valor estratégico actual radica en la capacidad para ofrecer un alto rendimiento con un uso mínimo de agua.

Investigadores de la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de Chile estudian las posibilidades de aprovechamiento alimentario y productivo de esta especie. Los expertos se reunieron en busca de alternativas efectivas frente a los efectos negativos del cambio climático, en especial ante la disminución severa en la disponibilidad de recursos hídricos.

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¿Por qué la tuna requiere menos agua para su cultivo?

La principal ventaja de la tuna está en su capacidad para producir más con menos recursos hídricos. Esto se debe al metabolismo de la planta, que le permite abrir sus estomas durante la noche, lo que reduce la pérdida de agua por evaporación.

“La necesidad de agua para su cultivo oscila entre 1.500 y 3.000 metros cúbicos por hectárea al año”, explican los expertos y destacan que “este volumen es considerablemente menor que el de la mayoría de los cultivos frutales tradicionales”.

¿Para qué se utiliza la tuna?

La tuna destaca por la amplia variedad de usos que puede tener según el tipo de manejo agrícola. En primer lugar, produce frutas para consumo fresco y procesado, con rendimientos entre 25 y 30 toneladas por hectárea con calidad comercial.

También ofrece nopalitos, una hortaliza que se cosecha entre 60 y 90 toneladas por hectárea, proveniente de cladodios tiernos de entre 12 y 20 centímetros. A partir de estos frutos y vegetales, se elaboran productos como jugos, concentrados, mermeladas, deshidratados, productos fermentados y polvos de nopal ricos en fibra.

Por otro lado, el mucílago o “baba de penca” es un polisacárido con gran capacidad de absorción de agua, que actúa como hidrocoloide, gelificante y estabilizador. Adicionalmente, la planta permite obtener colorantes naturales, aceites de semilla, insumos para cosméticos, bioenergía, fertilizantes y alimento ecológico para animales.

La tuna como solución frente al cambio climático

La resiliencia y productividad de este cultivo no son coincidencias, sino el resultado de decisiones de manejo específicas orientadas a lograr un objetivo productivo.

Por esta razón, la Universidad de Chile busca destacar su potencial como una herramienta clave dentro de las estrategias de diversificación agrícola y de uso eficiente de los recursos naturales.

Según los especialistas, la tuna representa una verdadera oportunidad para “avanzar de una agricultura basada exclusivamente en el monocultivo hacia sistemas integrales donde cada parte de la planta se convierte en una oportunidad para generar valor”.

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