Nuevo estudio revela que el T-Rex tenía sangre caliente: Su temperatura corporal habría sido similar a la de los humanos
- Por Megatiempo
Recientes hallazgos científicos podrían poner al T-Rex más cerca de los humanos que de los reptiles. Esto, gracias a un estudio publicado en la revista Science Advances, que ofrece la primera estimación termodinámica directa de la temperatura del dinosaurio y transforma por completo la percepción de su biología.
Científicos de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) confirmaron que el Tyrannosaurus rex mantenía una temperatura corporal de unos 36,3 °C, una lectura más parecida a los 37 °C de los humanos y a los 36 °C de los elefantes.
¿Cómo se realizó el estudio de la temperatura del T-Rex?
Para llegar a esta conclusión, los investigadores analizaron tres dientes de T-Rex procedentes de la formación Hell Creek, correspondientes al Cretácico tardío. El análisis se logró a través de la termometría de isótopos agrupados.
Esta novedosa técnica examina los enlaces químicos microscópicos en el esmalte dental, que funciona como un termómetro fósil inalterable gracias a la resistencia de sus cristales minerales. El equipo de UCLA optimizó esta tecnología y redujo en un 90 % la cantidad de material fósil necesario para el ensayo, lo que permitió extraer la información química sin pulverizar las valiosas piezas paleontológicas.



Los científicos también analizaron dientes de cocodrilos de la misma época y región y obtuvieron valores cercanos a los 30 °C. Esto demostró que la señal térmica de 36,3 °C era propia de la fisiología del T-Rex y no el resultado de alteraciones geológicas del yacimiento.
¿El T-Rex tenía sangre fría o caliente?
Estos resultados inclinan la balanza hacia la teoría de que el T-Rex era un animal de sangre caliente, alejándose de la imagen del reptil lento y dependiente del Sol para moverse. El gigantesco depredador poseía un cuerpo capaz de generar y conservar su propio calor biológico por encima de la temperatura ambiental.
Esta sofisticada estrategia térmica ofrecía ventajas ecológicas extraordinarias. Funcionar como una “calefacción biológica” le permitía permanecer activo en condiciones climáticas adversas y colonizar latitudes elevadas, donde los reptiles de sangre fría no habrían sobrevivido al invierno.
Aunque mantener este metabolismo requería enormes cantidades de alimento y energía, dotó al tiranosaurio de una gran versatilidad adaptativa. 66 millones de años después de su extinción, la química molecular rescató el calor de un animal vivo.
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