Sismo en Venezuela: Estudio de la Universidad de Chile revela cómo se movió el suelo durante el terremoto en La Guaira
- Por Megatiempo
Un histórico avance científico permitió reconstruir cuantitativamente el terremoto de magnitud 7,5 que azotó a la costa norte de Venezuela el pasado 24 de junio de 2026. Ante la total ausencia de registros sismológicos convencionales en la zona del desastre, un equipo de investigadores logró medir la fuerza del sismo mediante una técnica de ingeniería inversa aplicada a videos de cámaras de seguridad comunes.
El estudio, publicado en la revista científica The Seismic Record de la Sociedad Sismológica de Estados Unidos (SSA), fue desarrollado por expertos de las universidades de Chile, Concepción, Stanford y City St George’s de la Universidad de Londres.
¿Cómo midieron la fuerza del terremoto de Venezuela?
La investigación se centró en grabaciones de un local comercial en Caraballeda, estado La Guaira, zona donde la ruptura de las fallas de San Sebastián y Boconó provocó el colapso de 1.300 edificaciones y daños en más de 26.290 estructuras en todo el país.
Para calcular el movimiento de la tierra, los científicos analizaron cuadro por cuadro el comportamiento de dos objetos con respuestas físicas distintas: un delineador plástico de tránsito que se deslizó sobre el pavimento y un poste de alumbrado público de 11 metros que se balanceó.



Los investigadores viajaron hasta Caraballeda para medir la fricción del suelo y contrastar los datos de forma independiente. Estos datos confirmaron que el terreno recibió un pulso extremadamente fuerte y corto, de menos de un segundo de duración, en dirección norte-sur.
¿Qué reveló el estudio sobre el terremoto en Venezuela?
Las cifras obtenidas no tienen precedentes: la velocidad máxima del suelo alcanzó los 202 centímetros por segundo. Este registro supera los peores escenarios documentados en los históricos terremotos de Kobe (Japón, 1995) y Turquía (2023), además se posiciona como uno de los movimientos superficiales más intensos jamás medidos a nivel global.
Las cámaras también captaron el colapso simultáneo de ocho edificios justo al término de este impacto y, en promedio, la sacudida duplicó los límites de resistencia exigidos por la norma sísmica venezolana para edificios de mediana y gran altura.
Los resultados del estudio son una pieza clave para actualizar los mapas de amenaza sísmica y reformular las normas de diseño estructural en Venezuela, definiendo cómo se debe reconstruir a futuro.
A la vez, el éxito de la novedosa metodología utilizada en esta investigación, demuestra que los millones de cámaras de vigilancia operativas en el mundo pueden transformarse en herramientas sismológicas de alta confiabilidad en ciudades vulnerables que carecen de sismógrafos.
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