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"El problema es la actividad humana": Nuevo estudio revela que la Amazonía está emitiendo más carbono del que absorbe

La actividad humana se consolida como uno de los factores más devastadores para el medio ambiente global. Según una reciente investigación, la selva amazónica perdió su función como el principal pulmón verde y escudo protector del planeta contra el calentamiento global, ya que ahora genera más emisiones contaminantes de las que logra absorber.

El estudio, publicado en la revista Nature y coordinado por expertos del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE) de Brasil, señala que, entre los años 2010 y 2024, este ecosistema liberó a la atmósfera una media anual de 1.170 millones de toneladas métricas de dióxido de carbono (CO2) por encima de las que atrapó.

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¿Por qué la Amazonía emite más carbono?

Tras analizar 15 años de registros sobre los gases de efecto invernadero en la región, los especialistas determinaron que las acciones del hombre son las responsables directas de esta alteración.

Los incendios forestales provocados resultaron ser el detonante mayoritario, aportando cerca de 1.470 millones de toneladas métricas de CO2 cada año, una cifra que pulveriza la absorción natural de la selva, limitada a 300 millones de toneladas métricas anuales.

Además, el reporte resalta la urgencia de detener por completo la tala, erradicar los incendios forestales y fomentar la reforestación. De lo contrario, la Amazonía podría cruzar un límite de no retorno, perdiendo su facultad de regeneración y transformándose gradualmente en un tipo de bioma mucho más seco.

Alarmante incremento de las quemas

Los registros del INPE detallan que se contabilizaron más de 41.200 focos de fuego en un lapso menor a 10 meses (concentrándose el 58 % entre septiembre y octubre), una cantidad que ya roza los 43.130 casos computados a lo largo de todo el año previo.

“La conclusión central del análisis es contundente: el origen de la crisis amazónica radica en la intervención humana. El deterioro del bosque responde a un esquema de desarrollo regional fundamentado en la devastación. Urge implementar estrategias gubernamentales que protejan la selva viva”, advirtió Luciana Vanni Gatti, especialista en clima y responsable del Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero (LaGEE) del INPE.

Al evaluar la evolución de los últimos 46 años, el equipo de científicos constató que la pérdida y degradación de la cobertura boscosa provocó una caída del 8 % en las lluvias anuales, déficit que se agudiza hasta un 20 % en los meses más críticos de la temporada seca (de agosto a octubre).

De forma paralela, el termómetro experimentó un alza media de 1,13 °C a nivel anual y de 1,81 °C durante el periodo estival. Según Gatti, estas variaciones destruyen las condiciones biológicas necesarias para la estabilidad de la selva tropical, alimentando un bucle destructivo: a menor vegetación, suben las temperaturas y caen las lluvias, lo que multiplica los incendios y desgasta el territorio remanente.

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