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Amenaza latente: Experto explica por qué las lluvias primaverales elevarían el riesgo de incendios forestales en verano

El fantasma de los megaincendios forestales mantiene en alerta a la zona central. A pesar de los pronósticos que anticipan temperaturas máximas moderadas para algunas regiones del interior, la influencia de fenómenos como El Niño y un inusual aumento del combustible vegetal encienden las alarmas.

René Garreaud, investigador del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2) y académico del Departamento de Geofísica de la Universidad de Chile, analizó el complejo panorama que enfrenta el país.

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¿Cómo El Niño promueve los incendios forestales?

Según el experto, como consecuencia del fenómeno de El Niño, el calentamiento de la superficie del mar a lo largo de la costa suele extenderse hasta la región de Valparaíso y se transmite rápidamente a las capas bajas de la troposfera. Esto genera temperaturas del aire superiores al promedio en el litoral y el interior del norte, así como en la costa del centro del país.

Aunque la Dirección Meteorológica de Chile (DMC) pronostica menores temperaturas máximas en el interior desde la Región Metropolitana hasta la región del Biobío, Garreaud enfatiza el carácter probabilístico de estas proyecciones. “No podemos descartar la ocurrencia de eventos de alta temperatura en Chile central”, advirtió.

“En el pasado, la ocurrencia de días con temperaturas sobre los 40 °C era muy baja o inexistente, pero esto ha cambiado en las últimas décadas y su número continuará aumentando en el futuro, aunque no podemos saber si tal condición extrema se manifestará este verano en particular”, explicó.

¿Por qué las lluvias elevan el riesgo de incendios forestales?

Las intensas precipitaciones registradas durante el invierno y la primavera propiciaron un crecimiento masivo de pastizales y, aunque gran parte de esta vegetación se mantiene verde, el avance de la temporada estival provocará su rápido secado y se convertirá en material altamente inflamable.

Estudios previos, como el desarrollado por Urrutia-Jalabert en 2018, demostraron que una mayor precipitación en Chile central durante los inviernos bajo la influencia de El Niño suele repercutir en un incremento de los incendios forestales en los veranos subsiguientes, debido a la sobreproducción de material vegetal seco.

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