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Alerta global por olas de calor: Estudio revela que las temporada de altas temperaturas están extendiéndose

Las olas de calor han experimentado un cambio drástico en su comportamiento global durante los últimos 45 años. Ahora se caracterizan por llegar de manera anticipada, concluir mucho más tarde y registrar una duración mayor, de más de cinco semanas por temporada.

La humanidad y el planeta se enfrentan en la actualidad a un escenario de riesgo térmico mucho más amplio, complejo y difícil de predecir, según revela un nuevo estudio científico publicado en la revista científica Nature Climate Change.

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¿Por qué 2026 es un año demasiado caluroso?

El verano de 2026 se consolidó como el más cálido registrado en la historia de Europa occidental, con una temperatura media de 21,7°C. Esto implicó una anomalía térmica extrema, situándose 2,5°C por encima de la media de referencia correspondiente al periodo 1991-2020, según datos oficiales difundidos por Copernicus, el servicio de monitoreo climático del programa espacial europeo.

La temporada estival del 'viejo continente' estuvo marcada por niveles de estrés térmico intenso, graves alteraciones en los sistemas energéticos, serios impactos en la salud humana y una catastrófica temporada de incendios forestales, por lo que la comunidad científica permanece a la expectativa de cómo se desarrollará el próximo verano en el hemisferio sur.

Las olas de calor se han catalogado como fenómenos meteorológicos exclusivos del verano. Sin embargo, este nuevo estudio verificó empíricamente que esa ventana temporal tradicional se ha expandido de forma alarmante, debido a que la temporada de calor extremo inicia antes y finaliza después, provocando que las temperaturas asfixiantes se extiendan tanto a la primavera como al otoño.

¿Por qué la temporada de olas de calor es más larga?

Los investigadores analizaron el periodo entre los años 1979 y 2023 y determinaron que la primera ola de calor anual se adelantó casi dos semanas en comparación con los registros históricos del inicio del ciclo.
En términos numéricos específicos, el comienzo de estos eventos se anticipó a un ritmo de 3,29 días por cada década transcurrida, mientras que la última ola de calor del año sufrió un retraso crónico de 5,41 días por década, generando un efecto combinado que alargó la temporada de riesgo térmico en unos 39 días totales.

Esta alarmante tendencia de expansión temporal no es un hecho aislado, sino que abarca a casi todo el planeta, puesto que el 92,1% de las superficies terrestres registró una prolongación neta en sus temporadas de calor.

Dentro de ese porcentaje global, se constató que en el 72% de las áreas analizadas las olas de calor hicieron su aparición de forma más temprana, mientras que en el 79,6% de dichas zonas los eventos se extendieron hasta fechas mucho más tardías de lo habitual.

Este incremento en la velocidad de instalación resulta sumamente crítico porque una ola de calor de inicio rápido, al escalar a temperaturas extremas en un periodo de tiempo muy corto, reduce drásticamente el margen de maniobra y la capacidad de respuesta de la población, los ecosistemas y los servicios sanitarios.

El autor principal del estudio, Xu Wenfang, advirtió que si las olas de calor se adelantan y se desarrollan más rápido, el tiempo del que dispondrán las sociedades humanas y las estructuras ecológicas para prepararse y adaptarse de manera efectiva será todavía más reducido.

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