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Hábitat de aves marinas pelágicas se reduce debido al cambio climático: Científicos chilenos participan en nuevo estudio

Las aves marinas pelágicas, como los albatros, petreles y fardelas, pasan la mayor parte de su vida en mar abierto. Allí cumplen un rol vital al transportar nutrientes, sostener cadenas tróficas y conectar ecosistemas distantes.

Sin embargo, este equilibrio se encuentra bajo una amenaza sin precedentes. Un estudio, publicado en Nature Climate Change y realizado con la participación de investigadores del Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas (CEAZA), advierte que el aumento de la temperatura en los océanos, causado por el cambio climático, reduce el hábitat de estas especies.

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Reducción de hábitats de las aves pelágicas

Tras analizar datos filogenéticos y paleoclimáticos, se descubrió que, durante millones de años, las aves marinas se adaptaron a variaciones térmicas de 0,000022°C por década. Sin embargo, actualmente, los océanos registran 0,13°C de calentamiento por década, según CEAZA.

"Esto significa que el cambio actual es cuatro órdenes de magnitud más rápido (unas 10.000 veces más veloz) que cualquier cosa que estas hayan enfrentado en su historia evolutiva", señaló el autor principal del estudio, Jorge Avaria-Llautureo.

La consecuencia inmediata es una severa pérdida de hábitat. Se proyecta que más del 70% de las especies de Procellariiformes verán contraídos sus rangos hacia fines de siglo, obligándolas a realizar desplazamientos mucho más extensos para encontrar condiciones aptas.

Filopatría en aves marinas pelágicas

Esta crisis se agrava por la filopatría, un comportamiento que obliga a las aves marinas pelágicas a regresar al lugar donde nacieron para reproducirse. Según el investigador de CEAZA, Marcelo Rivadeneira, "especies con rangos pequeños y alta fidelidad a colonias específicas enfrentan un riesgo particularmente alto".

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Entre los casos críticos, resaltan el Petrel de Galápagos, el Petrel de Jouanin y la Golondrina de mar chica, la cual tiene una de sus colonias reproductivas en el Archipiélago de Humboldt.

Ante este panorama, los investigadores sostienen que los esfuerzos de conservación deben enfocarse "también en salvaguardar los lugares a los que las aves necesitarán llegar en el futuro".

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