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"Cuando lleguen las lluvias, los suelos quemados generarán autopistas de lodo hacia las poblaciones": Experta de la UdeC

Los incendios forestales, que afectaron especialmente a las regiones de Ñuble y Biobío, generaron una capa impermeable en los suelos que podría derivar en una "crisis secundaria"  en la zona, de acuerdo con expertos de la Universidad de Concepción (UdeC).

Según la académica del Departamento de Geografía de la UdeC, Dra. Ianire Galilea Salvador, los suelos quemados están en una etapa de "hidrofobicidad" que debe ser controlada de manera urgente.

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"Cuando lleguen las lluvias, el agua no infiltrará y generará autopistas de lodo que arrastrarán enormes volúmenes de material hacia las poblaciones", advirtió.

¿Por qué se produce la hidrofobicidad?

Según la experta, los suelos del Biobío y Ñuble son ricos en aluminio y hierro, metales que reaccionan a temperaturas superiores a los 300°C.

"La materia orgánica de las plantaciones de pino y eucalipto no se consume totalmente, sino que se funde y se mezcla con las partículas de tierra. Esto crea una capa de cera impermeable", explicó.

Debido a esto, los habitantes corren el riesgo de remociones en masa y de inundaciones. Sectores como Lirquén estarían entre los más afectados.

Aton

 ¿Cuáles medidas tomar?

La Dra. Galilea, quien también es integrante del Grupo de Estudio Multiamenazas Biobío, recordó que los suelos de esta región atravesaron un proceso de agotamiento desde el siglo XVII, por la tala masiva para el cultivo de cereal sin rotación.

"Hoy el monocultivo forestal es casi el único uso que el suelo permite, porque está debilitado por siglos de maltrato. Es un suelo estructuralmente frágil y muy propenso a la degradación", comentó.

Con base en esto, propuso que deben ejecutarse tres ejes para la recuperación de la zona:

  1. Hacer una cartografía de detalle "para conocer las propiedades reales de cada localidad".
  2. Generar coordinaciones entre empresas, sector público y habitantes para rediseñar el uso del suelo.
  3. Hacer una intervención informada de la tierra. No efectuar obras sin conocimiento técnico, "ya que podrían acelerar la erosión".

"En Chile no somos predictivos. Las acciones se toman a posteriori, cuando el riesgo ya es desastre. Falta proactividad para generar planes de contingencia actualizados, algo que en países con riesgos similares se hace de forma permanente", comentó la académica.

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